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sábado, 16 de agosto de 2014

El mejor profesor adjunto para los niños: una mascota

Elegir tener o no una mascota doméstica y común a nuestro cuidado genera dudas por la responsabilidad que eso implica y aún más cuando hay niños en casa. No obstante, la repercusión positiva que tendrá la mascota sobre el desarrollo físico, cognitivo, social y de la personalidad del niño deberían inclinar la balanza hacia un claro SI:

-         Evita la vida sedentaria al jugar o pasear a la mascota.
-         Posibilita la socialización al presentar la mascota a otros humanos.
-         Aumenta sensación de seguridad y compañía en ausencia de los padres.
-         Fomenta la comunicación familiar al tener temas y responsabilidades comunes.
-         Mejora la resolución de conflictos al usar comportamientos mascota como ejemplos.
-         Aumenta sentido responsabilidad al adquirir rol de educadores y mejoran la empatía con los padres o tutores.
-         Promueve la planificación, organización y la disciplina.
-         Aprende otras formas de comunicación a parte de la verbal.
-         Desarrolla la intuición.
-         Comprende las razones de tener límites.
-         Fortalece la superación de celos frente a nuevos hermanos.
-         Se educa en enseñanzas naturales como el nacimiento, el desarrollo, el parto, la enfermedad, el dolor, la sexualidad o la muerte.
-         Aprende a cuidar y respetar.
-         Se sienten siempre queridos y aceptados.
-         Fortalece la unión con la naturaleza.
-         Autoconocimiento gracias a la confianza mutua con la mascota.
-         Mejora habilidades psicomotrices al jugar con la mascota.
-         Aumenta las ganas de aprender sobre temas que les motivan.
-         Mejora estado de ánimo al aumentar los niveles de serotonina y dopamina.
-         Aminora la ansiedad.


Después de conocer todos estos argumentos sólo queda elegir la mascota adecuada para la familia y el niño destinatario. 


- Empecé a quererme cuando aprendí a acariciarte.